fragmento 34

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a veces pienso que nunca saldré de la rua dos douradores. y eso así, escrito, me parece una eternidad.

no el placer, no la gloria, no el poder; la libertad, sólo la libertad.

pasar de los fantasmas de la fe a los espectros de la razón no es más que ser trasladado de celda. el arte, si nos libera de los abstractos ídolos de costumbre, también nos libera de las ideas generosas y de las preocupaciones sociales – ídolos también.

encontrar la personalidad en el perderla – la misma fe abona ese sentido de destino